- Por aquellos momentos en que he deseado mostrarte un lugar, una canción, una película... y por aquella noche en que te escribí de madrugada sólo para dejar ver la nostalgia que me produce tu ausencia... Un espacio de tiempo, de locura, insensatez, un mensaje de voz y bueno, algo cierto: "No te ilusiones, él sabe que lo quieres y se aprovechará de eso..."
- Y mandar al demonio todo siempre será una de las mejores terapias. También el dejar de prestar atención a los discursos vacíos, a quejas interminables de los que no hay posibilidad de darles contento, a los que acaparan el oxígeno sin hacer buen uso de él y en general, a todo aquel que contamine el ambiente y la paz mental.
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