No, ya no cargo sus milagritos.

No puedo temer más al pasado, pasado que no es mío. Se aprende o se debe aprender de lo pasado, pero no podemos pensar determinados por eso a otros, y menos determinarnos a nosotros mismos. Los pasos que se den pueden darse mirando de reojo a lo que pasó, pero no podemos voltear completamente porque entonces dejamos de poner atención al paso presente y nos volvemos autómatas, descuidados, irresponsables.